La poesía nace de la palabra primera para expresar aquello que no puede decirse de otra forma; un saber que atraviesa el tiempo y escapa a la razón. Sabemos pero no sabemos que sabemos… hasta que lo reconocemos, nos acercamos a nombrarlo a través de la poesía. 

 

 "En el vibrar se sitúa el poeta. En el vibrar con las cosas que más que ser, están-siendo. Vibrando las prolonga el poeta en la palabra que las dice, que las dice-siendo"

                                  Chantal Maillard

 

Con la poesía aprendemos a sentir, a mirar, a ver lo invisible.  VER con mayúsculas, ver más allá: la vida desnuda. Las palabras de la poesía son la música de la luz que nos habla en otro idioma: el idioma del silencio, el idioma de los pájaros, el idioma de los sueños…  y siembra una semilla, la riega, la cultiva, la hace crecer y nos alimenta. Esa semilla es la celebración de la vida con su herida.

 

       “La poesía es una forma de la esperanza”, nos dice María Zambrano

¿Para qué sirve una rosa?